Era la ilusión de ver un fantasma,
Y lo vi.
En sus manos, una flor azul.
Azul como el mar y la vida,
Donde los tambores cantan
Y no se dejan callar.
Porque si lo hicieran,
Si no recordaran los porqués,
No serian más que ceniza
De la primavera.
Vi,
Después de todo,
La ilusión sin luna de
Un pajarito rojo,
Ardiendo en el fuego del canto;
Iba de rama en rama
Buscando la vida.
¿Acaso, querido loco
De los cielos del mar,
No nos conocemos de antes?
¿De antes de que cantes
Los colores,
En el crepúsculo de la calle?
Me miraste
el alba floreciendo
tus manos
Y acá estoy.
No hay comentarios:
Publicar un comentario