jueves, 11 de noviembre de 2010

Arrabales de la vida

I

Nos encontrábamos en algún lugar
Perdido del campo,
En medio de la cruda realidad.
Realidad acuchilladora,
Cortante como una daga de mil filos.
Por primera vez, vimos, sentimos
La sangre fluir por nuestra piel
Brotar de la carne desgarrada
Por la cuchilla irreverente a la vida.
¿Qué podíamos hacer?

Vimos, sobre nuestras pequeñas cabezas,
En ese mundo de titanes reales,
La tormenta del millar de puntas.
¿Qué podíamos hacer?
Tan sólo, por desgracia,
Ver como éramos atravesados,
Una y otra vez,
Por las navajas de la misma tormenta.
Triste condición de los sueños desnudos,
Hijos del capricho del mundo.

II

Lejos, las montañas.
Decidimos llegar a ellas.
¿Con qué sentido?
Aún hoy no lo sé.
Caminamos por la tierra
Y sobre las nubes.

Pequeña úlcera de tierra,
Me exiliaste
Por el aire
Sangre pura.

III

Arrabales de la vida,
Sedientos de aire,
Algún día,
Cuando los vea frente a mí,
Los caminaré otra vez
Pero hasta entonces,
Mi pellejo estará
A la deriva en el viento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario