sábado, 27 de noviembre de 2010

Fantasma de las flores

Era la ilusión de ver un fantasma,
Y lo vi.
En sus manos, una flor azul.
Azul como el mar y la vida,
Donde los tambores cantan
Y no se dejan callar.
Porque si lo hicieran,
Si no recordaran los porqués,
No serian más que ceniza
De la primavera.
Vi,
Después de todo,
La ilusión sin luna de
Un pajarito rojo,
Ardiendo en el fuego del canto;
Iba de rama en rama
Buscando la vida.
¿Acaso, querido loco
De los cielos del mar,
No nos conocemos de antes?
¿De antes de que cantes
Los colores,
En el crepúsculo de la calle?

Me miraste
el alba floreciendo
tus manos
Y acá estoy.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Milonguita

Y sube bien alto
Milonga tajante as de espada
Te corta la yugular sin más
Sin menos, y resbalás en tu sangre
En tu propia sangre
En tu propia vida
Y del piso mirás arriba
Mirás la sangre
Como se sale de tu cuello de vos
Y se va se va
Se va lejos, afuera tuyo.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Arrabales de la vida

I

Nos encontrábamos en algún lugar
Perdido del campo,
En medio de la cruda realidad.
Realidad acuchilladora,
Cortante como una daga de mil filos.
Por primera vez, vimos, sentimos
La sangre fluir por nuestra piel
Brotar de la carne desgarrada
Por la cuchilla irreverente a la vida.
¿Qué podíamos hacer?

Vimos, sobre nuestras pequeñas cabezas,
En ese mundo de titanes reales,
La tormenta del millar de puntas.
¿Qué podíamos hacer?
Tan sólo, por desgracia,
Ver como éramos atravesados,
Una y otra vez,
Por las navajas de la misma tormenta.
Triste condición de los sueños desnudos,
Hijos del capricho del mundo.

II

Lejos, las montañas.
Decidimos llegar a ellas.
¿Con qué sentido?
Aún hoy no lo sé.
Caminamos por la tierra
Y sobre las nubes.

Pequeña úlcera de tierra,
Me exiliaste
Por el aire
Sangre pura.

III

Arrabales de la vida,
Sedientos de aire,
Algún día,
Cuando los vea frente a mí,
Los caminaré otra vez
Pero hasta entonces,
Mi pellejo estará
A la deriva en el viento.