Desenrédate cantaba un miserable
Injuriando a la pequeña
Claro está le decía el abuso de eufemismos
Y de palabras de paroles tan bonitas
Entre tanta corrida y sudor
Que la boca se reduce al tamaño
De una cereza roja y tus mejillas
Se reducen al parecer una cereza
El problema prosiguió es más bien simple
Aunque repulsivo como mi persona
¿Acaso usted no se aguanta la respiración
Al tenerme cerca?
Como bien decía es
Áspero como mis manos astilladas
Camuflado como mis paroles tan bonitas
Y la mujercilla pareciera haber fruncido el ceño
Porque nuestro repugnante amigo se le acercó
Dos pasos y tocó la pureza de su cara
Con esos dedos cortados repletos de carnosidades
Voluptuosas montañitas de carne tajantes al roce
Y pensaba en esos mantos sucios repletos de tierra
Que lo cubrían al pobre miserable ese
Tan miserable tan desagradable le era
Como aquellas personas que habían vendido
Su alma al diablo del crisol
Que fraguaban sus propias manos
Y después se atrevían a desear
Caras puras con montañitas de carne
¡Como le repugnaba ese mundo tan ruin tan vil!
Sentía una puntada en lo más hondo de su cara
De su espejo pulcro como sus manos
Porque siempre se consideró
Dominada por su patética vulnerabilidad
¿Cómo acaso no habría de dar pan a un mendigo?
¿Cómo acaso me miras a los ojos
Con tal salvajismo con tal concupiscencia?